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El último adiós a Hildemar Loreto

12-02-2017

TR24
Valle de La Pascua || Guárico ||
Tiempo Real 24.
Un merecido y sencillo homenaje recibió “El hombre de las tres
voces” Hildemar Loreto, quien fue llevado desde la capilla velatoria hasta donde
fue su casa por al menos 39 años, donde todos sus familiares, amigos y conocidos
se concentraron para darle la última despedida.

Cecilio Hildemar Loreto, mejor
conocido como “Pilde”, “María Cecilia”, “El hombre de las tres voces”, “El del
Tablao Llanero” ó “El de la Charrasca”; murió en la mañana de ayer 11 de Febrero,
al sufrir un infarto fulminante minutos después de levantarse de su cama.

Sobre su ataúd fueron puestos todas sus intrumentos
En capilla ardiente recordaron los
tan innumerables momentos que dejó en su existencia, donde se destacaba como
humorista en cada presentación en los tantos escenarios donde estuvo como maraquero
del grupo musical “Los Hermanos Loreto”. En su casa le cantaron sus amigos,
hijos, nietos y hermanos quienes no pudieron contener sus lágrimas al saber que
por última vez que verían su cuerpo.

Hildemar fue el mayor de 5 hermanos
de padre y madre, provenientes del sector rural Los Algodones del municipio
Leonardo Infante estado Guárico, y desde muy joven comenzó a trabajar las
labores del campo sembrando tabaco, maíz, frijol, topocho, en fin, cualquier
rubro para el sustento familiar. En el año 1.965 cuando sus hermanos Ramón,
Ángel, Tomás y Rito Loreto decidieron conformar un grupo musical bailable
llamado “Poder Latino”, y no dudaron en integrarlo al conjunto y desde allí
comenzó su carrera artística aunada a la picardía que tenía para tratar a sus
amigos siempre con la intención de “mamar gallo” como todos lo decían.
Instrumentos con los que animó
innumerables bailes 

Fue conocido como “El novio de
María Cecilia”, ya que en cada presentación artística llagaba con un aparato
tipo charrasca realizado por él mismo, que consistía en un hoja cilíndrica de
lata agujerada, un trozo de madera como pedestal, el cual dejaba sonar con el
roce de una varilla de metal al ritmo de la guaracha. A ese aparato lo llamó
“María Cecilia” y era tanto su celo por ella que lo catalogaron como su novio.
Asimismo bailaba sobre una hoja de zinc conocida como “El Tablao llanero”, que
terminó de darle la fama a nivel nacional ya que era contratado exclusivamente
para verlo zapatear sobre ese singular instrumento único en su estilo. También
era conocido por su particular forma de cantar el contrapunteo con tres tipos
de voces, una como la suya propia, otra como una mujer y la tercera como un
cantante de voz gruesa y antaña.

Amigos y familiares lo acompañaron durante el velatorio en donde fue su casa
Hildemar Loreto dejó al menos 22
hijos conocidos, más de 50 nietos y bisnietos. Tuvo su residencia en la calle Paraíso
entre calles Mascota y Providencia, donde vivió prácticamente toda su vida
citadina y engendró 6 hijos con quién fue su mujer por 39 años Carmen Elena
Flores. Fue amante de las peleas de gallos, criador y arreglador, con los que
se divertía y también traía dinero para su casa. Es imposible llegar a
contabilizar las cantidades de chistes que decía, inventaba y relancinamente
creaba, con tal de sacarle sonrisas a la gente conocida y desconocida.

Nunca fue visto acongojado, nadie
pudo verlo molesto, porque para él la risa y la “echadera de vaina” era su día
a día. No hubo algún momento en su vida en el cual se pueda decir que alguien
estuvo con él y no haya reído con sus ocurrencias. Aún en estado de gravedad
recientemente y postrado en una cama, él decía que la muerte no se lo iba a
llevar cuando ella quisiera sino cuando Dios lo decida.

Uno de sus sueños fue grabar un disco cantado por él mismo y lo logró; él decía que antes de morir tenía que ser cantante profesional y gracias a la colaboración de todos sus sobrinos logró tan anhelado sueño y grabó su primer trabajo discográfico titulado “El Hombre de las tres voces”.

Sus nietas lo despidieron cantando
“Pilde”, como lo llamaba toda su
familia, anduvo recorriendo las calles de Valle de La Pascua hasta sus últimos
días, incluso el día anterior a su muerte estuvo tocando cuatro maracas y
cantando con varios amigos en su casa; para él la astucia y creatividad  para inventar cuentos nunca tuvo límites.

Tal vez él murió como quería, firme, de pié, no postrado en una cama; pues
nunca le tuvo miedo a la muerte y para él era algo que esperaba en cualquier momento
ya que entre chistes y broma decía a sus familiares y amigos que les estaría
pasando una tarjeta de invitación para que asistan a su velorio. Hildemar
bromeaba hasta tal punto que cuando se vio mal de salud el pasado año, contaba
que vio a la muerte cerquita pero le decía: “No bordona no pierda tiempo que
usted no me lleva ahorita”. Ese fue el gran Hirdemar Loreto desde sus primeros
pasos; un gran bromista que dejó un gran vacío en la familia Loreto.

La muerte de Hildemar Loreto ha
entristecido a todos los que lo conocieron porque jamás nacerá otro igual que
lleve al alma de niño en el cuerpo de un hombre las 24 horas del día.
Finalmente fue llevado hasta el cementerio
Cejarca de la salida a Chaguaramas donde sería su última morada. Paz  a su alma.

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